19 de julio de 1999

El domingo, cuando salimos para Federación, todavía no me había venido. No sabía qué pensar. En la vida normal, un atraso de un día no significa nada. Puede ser un embarazo, puede ser un ciclo más largo, puede ser que calculamos mal las fechas… Pero se supone que luego de un tratamiento, sabiendo cuál fue la fecha de ovulación con total seguridad, si a los catorce días la menstruación no llega, es porque quedaste embarazada.

Igual me parece raro que se haya dado. Kelly me dio tan pocas posibilidades de éxito en un solo mes…Cuando me crucé el cinturón de seguridad sobre las lolas al salir, las sentí más sensibles y más hinchadas. Como cuando estuve embarazada de Lucas, pero también un montón de otras veces donde lo único que tenía era una imaginación desbordada.

Sé que debería hacerme un test de embarazo para sacarme la duda, pero no me animo. Me da pánico. Si es otro negativo, no quiero verlo.

17 de julio de 1999

Las cosas se complicaron este sábado. A las dos de la tarde, cuando tenía el turno para la ecografía, todavía no me había venido. Por supuesto, fui igual. Lo único que me faltaba era perder el turno y que me bajara unas horas después.

Pero eso no fue el verdadero problema. El tema fue que la ecografista me dijo que tenía un quiste en uno de los ovarios. O sea que cuando me venga, tampoco voy a poder hacer otra inseminación este mes. Estoy harta de que todo se complique.

Todavía no me vino, pero ahora es lo mismo. Igual no puedo hacer nada.

Mañana nos vamos a Federación. A la vuelta retomaré.

12 de julio de 1999

Después de darle mil vueltas, creo que ya lo resolví. El tema es así: mi idea es hacer los seis ciclos de inseminación seguidos, uno por mes. Sin pensar demasiado. Si no llego a quedar en estos seis meses, supongo que haré una fecundación in vitro… bueno, ya veré en ese momento. Pero mientras tanto, no perder el tiempo. No sé ni cuánto tiempo necesitaré ni cuánto querrá hacer Alejo. El problema es que para empezar el segundo ciclo, tengo que hacerme una ecografía en los primeros días de la menstruación para ver que no haya quedado ningún quiste de la estimulación anterior. Me tendría que venir el sábado, pero el domingo nos vamos a las termas de Fedetración a pasar unos días.

Así que la única que me queda es hacerme la eco el sábado antes de irme,  empezar con la medicación allá y volver como para hacer las ecografías de monitoreo. Lástima que en el IFER no dan turnos para ecografía los sábados, pero por suerte encontré otro lugar donde hacerlo. No es un centro de fertilidad, pero supongo que es lo mismo. Hasta me conseguí un turno a la tarde para que sea más seguro que esté menstruando. Es el sábado que viene a las catorce.

3 de julio de 1999

A pesar de la nueva medicación, la operación y todo,  el nuevo test postcoital volvió a dar mal. Por lo tanto, Kelly decidió hacerme la inseminación. La fecha de la ovulación caía un sábado. Habían crecido dos folículos.  A la mañana temprano,  Alejo tenía que llevar la muestra de semen al laboratorio para que la prepararan. Yo tenía que ir dos horas después cuando estuviera lista.

¿Vieron que en las películas y en los libros este momento es una escena amorosa en la cual los dos van juntitos, de la mano, con la mirada esperanzada a dejar que la ciencia los ayude a concebir el hijo que tanto anhelan? Bueno, en mi caso fue así:

  1. Alejo se levantó tarde (c0mo siempre). Yo me puse histérica con que la muestra de semen no llegara al laboratorio en horario y le empecé a gritar. Nos peleamos. De alguna manera inexplicable (solo me queda pensar que fue un milagro), consiguió “obtenerla” y se fue  a llevarla.
  2. Al rato me fui al consultorio. Sola, por supuesto. No esperaba que Alejo llegara una hora más tarde al trabajo para acompañarme y no lo hizo.
  3. Iba con bastante miedo de que me doliera, pero resultó ser parecido a cuando te toman un Pap. Un poco incómodo, pero nada más. Kelly estaba de muy buen humor. Me hizo reir porque antes de transferirme la muestra, me preguntó el nombre completo de Alejo para asegurarse de que el semen era el de mi marido y no el de otra. No se me había ocurrido que se podían equivocar… Se lo dije y le comenté que me parecía muy bien que lo chequearan. Entonces me contestó que siempre lo corroboraban, porque los espermatozoides se ponían fácil, pero ¡sacarlos era muy difícil! 🙂
  4. Estaba tan nerviosa en la camilla que, cuando todo terminó, casi me levanto de un salto. Pero Kelly me detuvo y me dijo que me quedara quince minutos en reposo.
  5. Después de un rato, me levanté y me fui

Ahora solo queda esperar.

8 de junio de 1999

Lo logré. No solo conseguí audiencia con Su Majestad El Doctor, sino que me reveló que planes tiene para mí, Me dijo que en la laparoscopia las trompas se vieron permeables (bien), pero que el cuello estaba prácticamente cerrado. Que lo pudo dilatar y quedó mucho mejor. Eso debería mejorar la producción de moco, la movilidad de los espermatozoides y demás,  pero no era seguro que sucediera.

Lo que me proponía, era hacer una estimulación de la ovulación con otra medicación inyectable, (como me había dicho la Dra Fernández). Según él, eso también debería mejorar las condiciones del cuello. Su idea era repetir el test postcoital, cuando estuviera a punto de ovular. Si mejoraba, era para relaciones programadas (por favor, no. Basta de sexo obligado). Si seguía mal, me iba a hacer una inseminación.

Ya que ese día estaba comunicativo, aproveché para preguntarle qué posibilidades de éxito tenía con las inseminaciones. Me dijo que en mi caso, era esperable una posibilidad de embarazo del veinticinco por ciento después de seis ciclos de inseminaciones. Que más o menos sería el cinco por ciento por intento.

Me fui bastante deprimida. Básicamente me está diciendo que tengo una posibilidad en veinte de quedar embarazada con cada intento. Después mi amiga Merlina, que es matemática, me dijo que eso no se calcula así. Que el si el porcentaje acumulativo luego de seis ciclos es del veinticinco por ciento, la tasa por ciclos no se saca dividiendo. Que es un poco más. Igual me parece desilusionantemente bajo.

2 de junio de 1999

Lo mataría a Kelly. Desde que me hizo la laparoscopia estuve persiguiéndolo para que me diga qué piensa hacer conmigo.  Las únicas palabras que te dice son: “Vení tal fecha” y “Hacé tal cosa”. Fuera de eso, para él no existís.  Pero por otro lado, me lo recomendaron tanto… Dicen que es uno de los mejores especialistas en fertilidad. Además lo único que me faltaría ahora es ponerme a buscar otro médico.

También me molesta que te haga esperar horas, pero a eso ya le encontré la vuelta. Pido un turno al mediodía, cosa de salir de la escuela y llegar. Por supuesto que jamás me va a atender a horario, así que me anuncio en recepción y le digo a la secretaria que me voy a almorzar al restaurant que tiene el IFER en el subsuelo. Como los médicos tardan años en atenderte, las recepcionistas no tienen problema en que te vayas. Lo único que te piden es que permanezcas en el edificio. Así te pueden llamar por los altoparlantes cuando pasa la paciente anterior.

Entonces subo a la sala de espera y me quedo hasta que me toque. Cuando entro en el consultorio de Kelly y veo todas las fotos de bebitos que tiene en el escritorio, dedicadas por sus pacientes, me digo: “Aunque quede embarazada con vos, la mía no la vas a tener…”

27 de abril de 1999

Grrr, ayer lo vi al Dr Kelly en el IFER. Me miró todos los estudios y me dijo que en la histerosalpongografía no estaba claro si mis trompas están permeables o no, porque no se ve que la sustancia de contraste haya pasado bien. Le expliqué que había sido muy complicada de hacer y que el radiólogo me había advertido que había habido problemas con el pasaje. Además (eso no se lo dije), ya me la vieron dos médicos antes y me dijeron que estaba bien.

Bueno, pero parece que ahora está mal y la única forma de saberlo con certeza si es así o no, es hacer una laparoscopia. Una laparoscopia, me explicó, se hace en quirófano, con anestesia general, pero no es una operación propiamente dicha. Se trata de hacer una incisión muy chiquita en el ombligo para introducir un tubito con una fibra óptica que permite ver en detalle todo el interior.

Bueno,. ahora ya estoy metida en esto y hasta que Alejo me pare o quede embarazada pienso seguir.