Archive for 12 noviembre 2010

29 de noviembre de 1998

Ayer le festejamos el cumpleaños a Lucas. No puedo creer que esté tan grande.  Todavía siento que es mi bebé…

Estoy contenta porque la fiesta salió muy bien.  Me habían recomendado mucho a los animadores, pero la verdad es que hasta que no están ahí, no sabés cómo va a resultar.  El año pasado contraté a una maga que tenía animales exóticos. Hacía trucos con pitones, conejos y otros bichos que ni sé cómo se llaman.  Haciendo magia era buenísima, pero ¡tenía tan mala onda con los chicos! Parecía que le molestaban. (Supongo que efectivamente era así, pero tendría que disimularlo mejor). Los de este año hicieron algo más convencional, pero creo que los chicos se divirtieron más.

Pero también me pasó que, cuando entraba con la torta, me sentía triste. No sé porqué pude crear algo tan maravilloso como Lucas y nunca más pude.  Nunca pensé que desde el momento en que Alejo (por fin) me dijera que sí, quería tener otro hijo, iba a pasar tanto tiempo. Y todavía no sé si alguna vez lo voy a conseguir.

Mi mamá tampoco ayudó a levantarme el ánimo. Se la pasó diciéndome que si ella no hubiera podido tener más hijos después de que yo naciera, no se hubiera hecho ningún problema. Primero que si esto es así, feliz de ella, pero a  mí no me importa.  A mí sí me preocupa. Además no entiendo como tiene la caradurez de decirme eso, cuando ella estaba embarazada de mi hermana antes de que yo cumpliera un año.  No tiene idea de lo que está diciendo.

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11 de noviembre de 1998

Se acabó la magia del Rivotril. Lo tomo y me siento igual que antes. Me dijo la psi que lo que pasa es que ese tipo de medicamentos desarrolla tolerancia o, dicho más sencillo, una se acostumbra. Las opciones son: si sigo muy angustiada aumentar la dosis, pero si me parece que podemos intentar dejarlo (según ella la dosis que tomo es muy baja) y ver cómo me va con la terapia sola.

A mi me parece mejor no tomar más. Si no, es una historia de nunca acabar. Por supuesto, hay situaciones en las cuales no te queda otra, pero ahora entre lo que hablo con la psicóloga y las chicas del foro, me siento un poco mejor. Me hice muy amiga  de Virginia. Su marido y Alejo son almas gemelas :(. Nos escribimos casi todos los días. Hasta me invitó a ir a México a visitarla. Pero, claro es imposible. Por muchos motivos. Entre otros tendría que llevarlo a Lucas y lo veo muy complicado.

25 de octubre de 1998

Aunque la infertilidad secundaria comparte mucho del dolor de la primaria, también se diferencia en algunos aspectos. Las reacciones más comunes que se suelen experimentar son: negación, shock, enojo, culpa, sensación de descontrol, depresión, dolor y aislamiento. Una mujer describe el rango de emociones que experimentó mientras luchaba contra su infertilidad.

A medida que pasaban los años, fui expermentando diferentes sentimientos:

  1. Shock incial. No imaginé que esta vez iba a tener problemas para quedar embarazada.
  2. Frustración, ¿por qué no sucede de una vez?
  3. Celos de otras amigas que quedaron fácilmente embarazadas de su segundo hijo.
  4. Sentirme sola con mis sentimientos, especialmente cuando me decían que debería estar agradecida de tener por lo menos uno.
  5. Culpa por no ser capaz de conformarme con un solo hijo, especialmente uno tan maravilloso como el nuestro.
  6. Depresión, cuando los tratamientos no funcionaban.
  7. Finalmente, cierto grado de aceptación cuando sentimos que estábamos listos para pensar en adoptar.
  8. Ahora, una mezcla de aprensión (¿cómo será el chico que nos tocará?) y impaciencia extrema (¿cuándo tendremos finalmente a nuestro hijo?)

Los sentimientos que predominen puede variar según muchos factores: su historia de infertilidad, su personalidad y su situación actual. No existe una forma correcta de reaccionar y las emociones pueden cambiar a lo largo del tiempo. (Extracto de Wanting Another Child- Coping With Secondary Infertility) Por un lado me alivia saber que no soy la única que se siente celosa de otras embarazadas o que quisiera gritarles a los que le dicen que tendría que conformarse con lo que tiene. Pero del listado que da esta mujer, no llegué ni a la mitad. Como no sea vía un embarazo milagroso, no veo muchas posibilidades de llegar a sentirme mejor en el corto plazo.

13 de octubre de 1998

Tuve la entrevista con la psicóloga. Ella cree que una terapia me puede ayudar en este momento. Que tuviera claro que el objetivo no iba a ser que yo quedara embarazada (obvio, pero me pareció honesto de su parte aclarármelo), sino servir de apoyo en esta situación. Mi psi es psicoanalista, pero también psiquiatra y como tal me dijo que también me puede servir tomar alguna medicación por un tiempo.

Quedamos en vernos una o dos veces por semana según como me vaya sintiendo. Me dio una receta de Rivotril, empecé a tomarlo y el momento de ir a la escuela a buscarlo a Lucas pasó a ser tolerable. Estoy en una especie de nube en la cual nada me importa demasiado.

Eso me encanta.

5 de octubre de 1998

No lo podíamos creer… ¡Qué noticia! Teresa, la ecuatoriana que vive en Noruega, la que tiene los mellizos, quedó embarazada con la transferencia de los dos embriones congelados que le quedaban. Y no solo eso, ¡es otro embarazo de mellizos! Las chicas estaban exultantes. Todas parecen pensar que no te puede pasar algo mejor. Yo, que ya tengo un hijo y sé lo trabajosa que es la crianza, tengo mis reservas. Me parece que es pasar de la sequía a la inundación y ninguna es buena.

Nos hicimos muy amigas con Virginia, la mexicana. Ella también tiene un marido “que no quiere”, así que tenemos mucho para compartir.

El foro es un gran apoyo para mí. Agradezco haberlas encontrado, pero el resto del tiempo me sigo sintiendo tan mal como antes, así que llamé a la psicóloga para ver qué me dice. Mañana tengo la entrevista.

1º de octubre de 1998

Mi tía me vio llorando por la calle. La preocupó verme así y me llamó para decirme que no puedo seguir así y que tengo que ir a una psicóloga. Supongo que tiene razón, pero me resisto un poco a volver.  Hice tantos años de terapia…. Además, la causa de mi infertilidad no es psicológica. ¿Qué puede hacer la psicóloga para que yo quede embarazada? Nada.

Desgraciadamente, no es que mi tía me haya encontrado por casualidad en un mal momento. Trato de reprimirme en el trabajo, donde las madres y sus hijos me irritan profundamente, pero tengo los ojos en lágrimas casi todo el resto del tiempo. Cuando voy a buscarlo a Lucas a la escuela, trato de no llegar ni un minuto antes para no tener que hablar con las otras madres. No quiero escuchar nada sobre sus embarazos o sus bebés.

Muchas veces, cuando estoy en casa, le pongo a Lucas frente a la tele. Sé que ahí se va a quedar hipnotizado por un rato y voy a poder encerrarme en mi dormitorio a llorar. No crean que no me doy cuenta de lo paradójico que es que no pueda ocuparme del hijo que tengo por el que todavía no existe y ni siquiera sé si alguna vez tendré. Pero, por más que lo intento, no puedo evitarlo.

Creo que voy a llamarla a la psi para arreglar una entrevista.