Archive for 29 octubre 2010

19 de septiembre de 1998

De a poco voy conociendo a las chicas del foro. A muchas me las confundo, pero de las que más escriben, ya tengo más claro quién es quién.

Me estuve escribiendo con Maite, la administradora. Me contó que lleva hechas cinco fecundaciones in vitro. Quedó veces embarazada dos veces, pero nunca llegó a término. Con el primero tuvo un aborto a las pocas semanas. El segundo fue un embarazo de trillizos que solo duró cinco meses. De eso hace ya un tiempo, pero aunque piensa hacer otro tratamiento más adelante, quedó muy afectada y todavía no se decide.

También está considerando la posibilidad de adoptar. El problema, me explicó, es que en España la adopción nacional es prácticamente imposible. Hay más de diez años de espera (lo cual habla muy bien de España como país). Le aconsejaron que se anote en la lista nacional para su segundo hijo, pero que mientras tanto, recurra a una agencia de adopción internacional. Por lo que entendí, ese parece ser el procedimiento habitual en el Primer Mundo.

La mayoría de las chicas son españolas. Unas cuantas están haciendo algún tratamiento. Me causó mucha gracia que  Pilar, al empezar la serie interminable de inyecciones para la estimulación ovárica, escribiera “¡A las banderillas!”. Gema posteó  que ayer le hicieron una inseminación con semen de donante (su marido no tiene espermatozoides) y que aunque él le dice que está feliz con la decisión que tomaron, ella espera que no haya consentido por culpa.

Por lo que sé, las latinoamericanas somos pocas. Hay una ecuatoriana, pero vive en Oslo. Está casada con un noruego. No sé cómo se conocieron. Teresa no puede quedar embarazada naturalmente porque tiene las trompas obstruídas. Sin embargo, tiene mellizos que fueron concebidos por una fecundación in vitro. Contó que ese tratamiento les quedaron dos embriones congelados y por la ley noruega no se pueden conservar más de tres años. El plazo se cumple ahora y se los van a transferir en los próximos días. De todos modos, comentó que no está muy ilusionada porque las posibilidades con embriones congelados siempre son más bajas.

También leí algunos post de Roxana y Virginia. Me ilusioné  con conocer a Roxana porque puso que era argentina, pero después  me enteré de que vive en Miami. Virgina es mexicana, vive en el DF y no sé casi nada más de ella.

Al final no me quedó otra que contratar un abono full internet. Sale cincuenta pesos, pero realmente lo necesito.  Más adelante me preocuparé por la cuenta de teléfono.

12 de septiembre

Suena raro, pero en poco tiempo, el grupo de infertilidad pasó a ser muy importante. Empecé a conocer más a las chicas y aunque no puedo hacer nada, me siento más acompañada. También me estoy dando cuenta de lo complejos que son los tratamientos y de cuán inciertos los resultados. No sé si saber más es mejor. Por un lado, me da una visión más realista, pero por el otro, me hace pensar que si Alejo llegara a acceder todavía me queda un largo camino adelante.

 

8 de septiembre de 1998

Para mi sorpresa, fui muy bien recibida. O sea, yo considero que si todas nosotras queremos tener un hij@ y no podemos, estamos pasando por lo mismo. Pero para ser sincera, si no lo tuviera a Lucas y hubiera tenido que enfrentarme a este tema, no sé si pensaría  lo mismo. Creí que nadie me iba a responder o que lo harían para decirme que yo ya era mamá y que no me correspondía estar ahí. Pero, afortundamente me equivoqué.

La mayoría de las chicas me saludaron, se presentaron y me preguntaron algunas cosas. Si pensaba hacer algún tratamiento próximamente (No, mi marido no quiere). Por qué mi marido no quería. ¿Era por motivos religiosos? (Claro que no, ni se me había ocurrido eso. Es por algo más incomprensible aún. Ni siquiera estoy segura de que él mismo lo sepa). Alguna hasta me sugirió que, si yo quería, su esposo le podía escribir a Alejo para darle su experiencia desde el punto de vista masculino. Por supuesto que agradezco el ofrecimiento, pero la idea me causa un pcoo de gracia.  Mi marido no quiere hablar del tema y no lo veo compartiendo sus sentimientos con otro hombre vía mail.

2 de septiembre de 1998

Estuve investigando en internet. Me estoy conectando casi todos los días. Trato de que sea solo un rato, porque me da miedo imaginar la cuenta de teléfono.  Básicamente mi búsqueda estuvo orientada a la gran pregunta: ¿Qué se puede hacer para quedar embarazada sin la colaboración de tu marido? A priori parecería que no mucho, pero encontré algunos truquitos.

En sitios de USA, leí que hay un jarabe para la tos que basa su acción en fluidificar el moco.  Aparentemente, también actuaría en el flujo cervical haciéndolo más líquido y más “penetrable” por los espermatozoides. Averigüé en una farmacia, lo conseguí y lo empecé a tomar. Lo malo es que tiene un gusto repugnante. No sé por cuánto tiempo voy a resistir.

Pero lo más interesante fue que encontré un foro de infertilidad en castellano. Es de una española, Maite. Se llama Infertilidad en la web. Tiene un diseño muy tierno con dibujos de osos y flores, pero cuando me puse a leer las historias, me asusté un poco. Algunas de las chicas llevan años de tratamientos, embarazos perdidos, toda clase de complicaciones…  Sin embargo,  reina el buen humor y todas parecen dispuestas a apoyarse hasta conseguir su objetivo.

Quería dejar un mensaje en el foro, pero me costaba decidirme. Yo ya tengo un hijo y además mi historia es bastante simple. No hice ningún tratamiento (y tal como está la cosa tampoco es algo que vaya a suceder pronto). No sabía si iba a ser bien recibida.  Finalmente escribí:

Asunto: Infertilidad secundaria (como para que quede claro desde el principio)

Hola a todas.  Me llamo Marina y vivo en Buenos Aires, Argentina.  A pesar de que ya tengo un hijo de seis años,  hace un año y ocho meses que intento quedar embarazada, sin conseguirlo.  Supuestamente mi problema es un factor cervical. Los test postcoitales me dan mal. Me propusieron hacer inseminaciones intrauterinas, pero mi marido no está seguro (lindo eufemismo) de querer hacer un tratamiento.
Besos

Y puse Enviar.

14 de agosto de 1998

Con Alejo estamos en Guerra Fría Total.  Él me había avisado que no iba a hacer ningún tratamiento de fertilidad. Pero no puedo creer que la solución esté allí, tan cerca,  y me siga diciendo que no.

Encima me trajo un ramo de flores “porque me ve triste”. ¡Claro que estoy triste! Y enojada y dolida… él sabe que no son flores lo que necesito de su parte.

La gente que me rodea tampoco ayuda demasiado. Me dicen cosas como que tengo que estar agradecida de tenerlo a Lucas. Y por supuesto que lo estoy, pero ¿qué tiene que ver con mi incapacidad de tener otro hijo? Si el hecho de tener un hijo colmara la maternidad, a nadie se le ocurriría tener más de uno. Y no es lo que veo a mi alrededor.

1º de agosto de 1998

Nada cambió. O sea, otra vez la misma secuencia de Evaplan-sexo-consultorio-bichos inmóviles. La doctora me dijo que, probablemente, mi infertilidad se deba a un factor cervical. En otras palabras, que algo en el cuello del útero impide el paso de los espermatozoides.

Y no, no es un rechazo psicológico (se lo pregunté). También me explicó que, si bien no es una causa absoluta de esterilidad, puede hacer que tarde más en quedar embarazada… o que nunca lo logre.

Le pregunté por qué se produce y me contestó que no se sabe. Pero tampoco importa, porque el tratamiento no es tratar la causa, sino saltear el cuello. Me dijo que probablemente me pueda embarazar con una inseminación intrauterina.

Según la doctora es un procedimento sencillo. Se toman medicamentos para conseguir dos o tres óvulos (no más, la idea no es quedar de quintillizos). Cuando tienen el tamaño adecuado, se provoca la ovulación. Al día siguiente, el hombre lleva una muestra de semen al laboratorio. Ahí le hacen un procedimiento que permite introducirlo directamente adentro del útero con una canulita.

¿Fácil, no?

Se nota que no lo conoce a Alejo.

2 de julio de 1998

Dio mal. El test postcoital, digo. Conseguí hacer todo como me habían dicho. Usé las tiritas del Evaplan hasta que me dio que estaba próxima a ovular. Pude ejercer un mínimo de encanto sobre mi marido para inducirlo a una noche de sexo y a la mañana siguiente fui al consultorio de la doctora.

Me acosté sobre la camilla, me puso el espéculo y me tomó una muestra de flujo. Se fue para verlo al microscopio, mientras yo me cambiaba y esperaba. Cuando volvió, no tenía buenas noticias.

– Mirá, Marina… no dio bien. Todos los espermatozoides que veo están inmóviles.
– ¿Entonces, ahí está el problema?
– No necesariamente. A veces, puede dar mal porque la fecha no fue la correcta. Con una sola vez no podemos decir nada. Vamos a tener que repetirlo.

¿Otra vez?