8 de agosto de 1999

Pasé la noche en mi casa. Al día siguiente, todavía en estado de shock, me levanté y posteé en el foro de infertilidad que había abortado. Antes de que Lucas se fuera para la escuela, le dije  que ya no estaba más embarazada. No sé porqué tenía tanto apuro en anunciarlo a todo el mundo, pero sentía que quería sacármelo ya de encima, Pensaba que cuanto antes mejor y así más adelante no iba a tener a todos preguntándome. Quizás también fuera una manera de hacerlo más real, todavía me parecía estar soñando…

Una vez que el micro de la escuela se llevó a Lucas, empecé a prepararme para ir al IFER para hacerme la ecografía. El ayudante de Kelly ya me había anticipado que, si quedaba algún resto, me iba a tener que quedar internada para un legrado. Mientras estaba juntando las cosas, pasó Alejo y me dijo: Me voy a trabajar… Me quedé helada y en ese segundo, se me cruzaron un montón de pensamientos. ¿No me vas a acompañar? ¿Y si quedo internada, quién se va a encargar de Lucas? ¿No te importa nada de mí?…

Abrí la boca como para decir algo, pero me quedé callada. No tenía fuerza para embarcarme en otra discusión en ese momento. Iría sola. Alejo se fue y cuando estaba a punto de salir, sonó el teléfono. Atendí mecánicamente. Era Silvia, la bibliotecaria de la escuela, que llamaba para avisarme que estaban juntando plata para el regalo de casamiento de la profesora de música. Al escucharme, me preguntó si estaba bien. No, no estaba bien. Le conté lo que me pasaba, se alarmó y me dijo que de ninguna manera podía ir sola. Que que la esperara, que enseguida estaba en mi casa y me acompañaba.

Silvia pasó por casa y nos fuimos en un taxi al IFER. Mientras esperábamos a que me hicieran la ecografía, especulábamos sobre cuántas horas de ayuno eran necesarias para hacer el legrado. Me parecía que seis, pero no estaba segura. Igual, yo había desayunado porque si me lo hacían  a la tarde, iba a estar un montón de horas sin comer.

Por fin me tocó el turno. La ecografista me hizo pasar, me acosté en la camilla, puso el aparatito ese y se quedó mirando la pantalla.

- Mirá, yo acá veo el embrión lo más bien, con latidos. ¿Los ves acá en la pantalla? El embarazo sigue. El problema es que  tenés un hematoma, una zona de desprendimiento de la placenta.

Por suerte, estaba en la camilla. Porque no creo que hubiera podido permanecer de pie al escucharla.. Me sentía totalmente desconcertada. Estaba embarazada, dejé de estarlo y ¿ahora de vuelta lo estaba? No entendía nada…

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4 respuestas a esta entrada.

  1. Publicado por luz en diciembre 29, 2010 at 6:33 pm

    Fue un susto nomas…ahora seguro a cuidarte todo el embarazo…los mejores deseos para este 2011!! Besos!

    Responder

  2. Y el alma te volvió al cuerpo!!!
    por ese momento nomás, quizás valió la pena haber vivido todo lo demás.
    A Alejo estaría muy bien darle el pase a boxes, no???

    beso y me encantó la novedad… latiendo y agarrado a la vida.

    Responder

  3. Que fuerte, cuantas emociones al mismo tiempo. Ya a esta altura no puedo evitar ponerme de tu lado y a Alejo lo quiero matar. ¿Como puede ser tan insensible? ¿O será solo negación? Divorcio yaaaaa.

    Y menos mal que había una amiga, che!!!

    Besos

    Responder

  4. Por suerte fue solo un susto!
    Que tengas un buen fin de año y un mejor 2011!
    Besos

    Responder

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